Os voy a contar la historia de una chica inscontante y caprichosa,que ha abandonado tantas cosas en su vida,que por el camino se ha perdido un poco a sí misma. Hace un año,alguien que no la conocía demasiado le regaló una planta,que cuidó con mimo un par de meses,a lo sumo tres,antes de aburrirse de ella.
A pesar del abandono,la planta se empeñaba en sobrevivir,con muchas menos flores que al principio,y sin pizca de color.
Un mal día,precedido de otros muchos similares,a la chica comenzó a incomodarle la presencia de aquella exposición permanente de su desidia en el salón de su casa,y decidió deshacerse de ella. Sacó la planta de interior a su terraza,dónde ni el mismo Eolo resistiría con tanto viento,se olvidó de ella,y… sorpresa!La planta me regaló esta flor hace un par de días.Ni ella ni yo estamos muertas,y nadie va a luchar por nosotras si no nos cuidamos a nosotras mismas.Sobra decir que la maldita planta está otra vez en el salón.

Os voy a contar la historia de una chica inscontante y caprichosa,que ha abandonado tantas cosas en su vida,que por el camino se ha perdido un poco a sí misma. Hace un año,alguien que no la conocía demasiado le regaló una planta,que cuidó con mimo un par de meses,a lo sumo tres,antes de aburrirse de ella.
A pesar del abandono,la planta se empeñaba en sobrevivir,con muchas menos flores que al principio,y sin pizca de color.
Un mal día,precedido de otros muchos similares,a la chica comenzó a incomodarle la presencia de aquella exposición permanente de su desidia en el salón de su casa,y decidió deshacerse de ella. Sacó la planta de interior a su terraza,dónde ni el mismo Eolo resistiría con tanto viento,se olvidó de ella,y… sorpresa!La planta me regaló esta flor hace un par de días.Ni ella ni yo estamos muertas,y nadie va a luchar por nosotras si no nos cuidamos a nosotras mismas.Sobra decir que la maldita planta está otra vez en el salón.